sábado, enero 27, 2007

El chupete no produce malformaciones dentales si se abandona antes de los tres años

Alejandra Rodríguez | El Mundo

:: Hace años, evitar el chupete se convirtió en una especie de máxima pediátrica. Parecía que este artilugio que tanto gusta a los bebés se había convertido en el culpable de que los pequeños no quisieran tomar el pecho materno, de que cogieran una infección de oído detrás de otra, de que fueran ñoños y malhumorados cuando no lo tenían en su boca y de que sus sonrisas fueran un auténtico desastre y 'carne de ortodoncista'. Con el tiempo, la evidencia científica ha matizado la mayoría de estas creencias hasta hacer de dicho instrumetno algo muy útil; tanto para los niños como para sus padres. El 'chupe' reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos y, por añadidura, los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros. Eso sí, para que las piezas dentales vuelvan a su lugar el chupete debe desaparecer antes de los tres años de edad.