martes, febrero 26, 2008

Científicos gallegos trabajan en un robot para atender a dependientes

R. Romar | La Voz de Galicia

:: Un súbito malestar acaba con el anciano tirado en el sofá. Tiene mala cara.

-¿Estás bien?

-No, me siento mareado.

-Llamaré al médico.

Una escena como esta es común en muchos hogares en los que viven personas dependientes que, en el caso de Galicia, responden al perfil de un hombre aquejado de una demencia senil incipiente al que cuida su esposa, ya entrada en años. Solo que en este ejemplo de conversación habitual pueden cambiar los personajes: no es la mujer la que pregunta al marido por su estado de salud ni la que llama a un especialista para que lo atienda. El protagonista es un robot. Un humanoide que, entre muchas otras funciones, también podrá conectarla con su familia por videoconferencia, llamar a una ambulancia si su malestar es más profundo que un simple mareo, recordarle cuándo y cómo tiene que tomarse la medicación, hacerle un chequeo que incluya el análisis de glucosa en sangre o tomarle la tensión arterial, reconocer su estado de ánimo mediante un complejo sistema de reconocimiento facial desarrollado con inteligencia artificial o, simplemente, hacerle compañía y ofrecerle una pequeña charla.