sábado, julio 11, 2009

Errores que queman

Elena Sevillano | El País

:: Mediodía, 40 grados a la sombra en una playa mediterránea cualquiera. Una familia sin broncear juega en la orilla sin gorro, con una escasa capa de crema con factor de protección 10 aplicada en cara y cuerpo. A su lado, un tipo vestido de pies a cabeza, con gorro de ala ancha calado hasta las cejas, unas enormes gafas de sol, un bote con un 50+ asomándole de un bolsillo y, clavada en la arena, una sombrilla de color oscuro y trama tupida. ¿Cuál de las dos imágenes es más exagerada? Las dos, una por defecto y la otra por exceso de protección frente a los rayos ultravioleta que nos llegan del sol. Sólo que la primera es habitual y no sorprende, mientras que la segunda despertaría como mínimo extrañeza, cuando no recelo, entre el resto de bañistas.